Ojo de Tigre:
Combina la energía de la Tierra con las energías del Sol para crear un elevado estado vibratorio a la vez que atrae las energías espirituales a la Tierra.
Puesta en el tercer ojo potencia las habilidades psíquicas en las personas terrenales y equilibra los chacras inferiores. Situada sobre el chacra del ombligo es excelente para las personas que no se comprometen.
Mentalmente potencia la percepción práctica. Ayuda a reunir la información dispersa para hacer un todo coherente. También ayuda a resolver dilemas y conflictos internos.
Psicológicamente remedia problemas de autoestima, autocrítica y bloqueos de creatividad. Equilibra emocionalmente las energías del ying y yang.
El ojo de tigre es un mineral que ha sido usado a lo largo de los tiempos como amuleto o talismán protector contra maldiciones y malas voluntades.
Úsala colocándola en el brazo derecho o como pendiente largo periodos de tiempo o sitúala donde mejor te convenga para que ejerza su función.
Sobre el chacra del ombligo para el enraizamiento espiritual.
Malaquita:
La malaquita es un mineral que ha de ser tratado con precaución debido a su enorme poder, ya que amplifica tanto las energías positivas como las negativas. Es una importante piedra protectora ya que absorbe de una forma muy fácil las energías negativas del cuerpo.
La malaquita limpia y activa los chacras. Puesta sobre el tercer ojo activa la visualización y la visión psíquica y, puesta sobre el corazón, aporta equilibrio y armonía.
Psicológicamente es una piedra de transformación, muestra todo aquello que impide tu crecimiento espiritual, rompe vínculos no deseados y enseña a asumir responsabilidades.
Mentalmente te ayuda a ir al centro del problema con intuición y comprensión. Fortalece la capacidad de absorber y procesar la información.
Puedes usarla de diversas formas. Sobre el plexo solar para equilibrar los chacras corazón y ombligo y absorber energías negativas. Como elixir has de tener cuidado en utilizar rodados y hacerlo de forma indirecta y, para ayudar a la curación, llévala en la mano izquierda o sobre el tercer ojo.
Amatista:
La amatista es una piedra muy poderosa y protectora. Tranquilizante natural que ayuda a bloquear las energías ambientales negativas. A la hora de meditar te ayuda a alejar tus pensamientos de lo mundano, potenciando la asimilación de nuevas ideas. Aporta sentido común, potencia la memoria y la motivación y te centra emocionalmente.
A nivel curativo, la amatista es ideal para aliviar el dolor de las tensiones físicas, emocionales y psicológicas, bloqueando el estrés geopático. Combate el insomnio y aporta un sueño reparador. Conecta los cuerpos físico, mental y emocional conectándolos con el espiritual. Limpia el aura y transmuta la energía negativa además de estimular los chacras de la garganta y coronilla. Utilizar una punta, ponla mirando hacia ti si quieres que absorba energía o al revés si lo que deseas es eliminarla. Debajo de la almohada en caso de querer mejorar la calidad del sueño.
El cuarzo rosa es la piedra del amor incondicional y la paz infinita. Es el mineral más importante para el chacra corazón, ya que enseña la verdadera esencia de amor.
Funciona extrayendo suavemente las energías negativas reemplazándolas por vibraciones amorosas.
En el plano emocional, el cuarzo rosa es el mejor sanador, libera las penas y las emociones no expresadas, alivia el dolor interiorizado y sana las carencias.
Facilita el perdón y la autoaceptación, invoca autoestima y confianza en uno mismo. Reconforta tus penas cuando has perdido tu amor.
El cuarzo rosa es altamente eficaz situado a nivel del corazón o en un rincón de tu habitación.
Las varas de turmalina natural son útiles para la sanación: limpian el aura, retiran bloqueos, dispersan energías negativas y equilibran y conectan los chacras y meridianos.
Psicológicamente ayuda a comprenderse a uno mismo y a los demás, fomentando confianza y reduciendo el miedo.
Físicamente te libera de tensiones y equilibra las energías masculina-femenina dentro del cuerpo.
Colócala donde te sea más apropiado o úsala como esencia, ya que es muy rápida en su función.



